Capítulo 4. Propósitos.

Adiós. Bye bye. Au revoir. Arrivederci. Tschüss. Sayōnara 2014.

Es de las pocas cosas de las que no nos cuesta despedirnos. No hay nada como un nuevo comienzo para renovar ilusiones, objetivos y sueños. Nos carga las pilas, nos vuelve optimistas. Quizá porque no podemos hacer nada por evitarlo, el 1 de enero llega de la misma manera que el 12 de mayo o el 20 de noviembre, es una fecha más, y aunque la tecnología avance, el tiempo de momento no lo controlamos. De momento.

¿Y tu qué quieres conseguir en el 2015? Sustanciosa pregunta. Yo lo tengo claro. Quiero sentir mas, pensar menos, disfrutar de cada momento al máximo, exprimirme hasta la última gota de energía. De todo esto estamos muy convencidos todos los últimos días de cada año y los primeros del que viene. Hasta que llega febrero y zas! No has cambiado nada, no has hecho nada nuevo, todo sigue igual y probablemente, nos vayamos a la cama igual de tranquilos.

No somos conscientes de que tenemos tres cientos sesenta y cinco, repito, tres cientos sesenta y cinco días para emplearnos a fondo en nosotros, que trabajito tenemos y damos. Y si pasa enero, aun nos quedan tres cientos treinta y cuatro por delante, cuidado, no es ninguna broma de mal gusto. Panda de vagos conformistas y acomodados en la burbuja de la autocomplacencia. Por que total, uno solo no va a mover el mundo, de que sirve que yo cambie si los demás no hacen nada. MEEEC! ERROR!!.

happyMira el cartel con atención. Ahora mira al suelo. ¿Los ves? Si si, estoy hablando de tus pies, esos de los que solo te acuerdas cuando duelen, pero que durante todo el día, durante toda tu vida están sosteniéndote. Pues ahora tienes la oportunidad de decidir si quieres empezar a caminar en la dirección correcta. Habrá días en los que el sol brille y a lo mejor tenemos compañía y el paseo es agradable. Otros que nos apetezca más pasear en solitario. Y los más difíciles de todos, cuando el viento sopla en contra y te das cuenta de que moverse cuesta. Pero puedes darle la vuelta a la tortilla, ya sabes Melenas al viento y a vivir el momento, total, el rollito despeinado pero sexy es lo que se lleva. Nadie va a mirarte raro y si lo hace, saca tu mejor sonrisa y Venga, hasta luego.

No hay que tomárselo con prisa, disfrutemos de cada paisaje que nos encontremos, de cada cosa nueva que se cruce, de cada persona o incluso si se trata de un animal. No perdamos el tiempo decidiendo si por la derecha o la izquierda, dejémonos llevar, que nuestro gps pocas veces se equivoca. Seguro que por el camino también nos sale alguna que otra herida, pero no se curará antes por mucho que digamos que pica o que duele mucho. Ya nos lo enseñaron de pequeñitos, pero no nos acordamos lo suficiente… sana sana culito de rana, sino se cura hoy, se curará mañana.

Tenemos una gran oportunidad por delante, no esperes otro más, porque será uno menos después. Debemos hacerlo aunque no nos entusiasme la idea, porque sino nunca llegará a pasar nada. Busquemos botas, zapatillas, chanclas e incluso tacones y a recorrer camino, nuestro propio camino. Seguro que merece la pena (y el culo también nos lo agradecerá).

Y si necesitas más motivación…

Feliz 2015.

Nos leemos pronto.

M.

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Capítulo 2. A vueltas con la vida.

Y la de vueltas que da. Llevo muchos días dándole vueltas a este post, pues a la historia que os contaba le llegó su punto final, inesperadamente para mi y sorprendentemente para él.

Y he estado pensando mucho sobre lo caprichosa que es la vida, que no para de ponernos a prueba. Ha sido difícil que después de tres años, con las alas de volar guardadas bajo llave en el armario mas profundo, decidiera sacarlas a pasear y alguien que estaba al acecho disparara en el momento que estaba despegando. Aunque pasado el tiempo, es mejor así, desde arriba el golpe habría sido más fuerte. Y no estaba preparada. Y no me lo merecía.

Hay que dejar la cobardía de lado y en primer lugar sincerarse con uno mismo. Algo que es fácil de escribir o decir, pero su trabajo nos lleva. Hace falta que nos grabemos a fuego que la verdad duele una vez y la mentira cada vez que se recuerda, y aplicarnos el cuento.

No podemos confiarle a otros el interruptor de nuestra felicidad, y no es egoísmo, es generosidad. Nosotros tenemos en nuestras manos la capacidad para conseguirlo, solo hace falta creérselo, confiar en nuestras posibilidades y luchar por ello. Y no, no es una guerra contra los demás, es una carrera de obstáculos. Los que nos ponemos nosotros por miedo. Miedo a fracasar, al rechazo, a la locura. Recuerda que en algún momento los “triunfadores” fueron “perdedores”, la diferencia es que cuando perdieron no se dieron por vencidos.

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Todos tenemos algo que nos hace especiales, únicos e irrepetibles. Tenemos mucho que dar, y cuando das, recibes. Tadará mas o menos, pero llegará. El éxito que mas se disfruta es el que se consigue con esfuerzo, y si es acompañado, entonces hablamos ya de palabras mayores. Negarnos a nosotros mismos la posibilidad de ser felices es negarle a otros la posibilidad de que ocurra.

Y este post va para mi, porque siempre tengo estas palabras para los demás, y luego vienen los “ejem ejem”. Y solo puedo contestar touche. Pero ea, es mucho más fácil decir que el mundo esta contra ti que asumir que te has rendido. Nos aferramos a buscar excusas. Nos auto-engañamos y sufrimos, somos masoquistas de los sentimientos.

Así que basta de excusas, busca a tu guerrero interior, vístete con tu mejor sonrisa, y a comerse el mundo. Todo lo que buscamos y deseamos esta esperando a que pulsemos el play.

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Nos leemos pronto.

Los que aseguran que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo